La canonización de su propia vida
Margarito Duarte no descansó en buscar la canonización de su propia vida haciéndola parecer como si fuera la de su hija.
Margarito Duarte era una persona sesgada por su propia soledad lo cual le generaban fuertes destrezas para afrontar su realidad. Todo da a lugar en el momentos en el que Margarito abre la tumba de su esposa y de su hija transcurridos unos años y tal fue la sorpresa que los restos de su hija estaban intactos con lo cual se infirió que podía ser una característica veraz de la santidad de su hija.
Para la consecución de esto, Margarito busco por varios intercesores los cuales le pudieran ayudar a conseguir una cita en el vaticano y ese día llego, cuando le informaron que no se debería ir de Roma ya que tenía una audiencia en el Vaticano con el Papa aunque al final nunca supo si era una realidad o simplemente era una falacia.
Margarito nunca pudo saber la posible solución de su problema para lo cual lo dio por entendido como un milagro e implícitamente se entendió que él era el verdadero santo originado del cuerpo incorruptible de su hijo.
martes, 6 de abril de 2010
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